martes 15 de julio de 2008


Los muros grises y húmedos de la prisión comunican una sensación de frío y tristeza. Los pasillos parecen laberintos intrincados, que no conducen a ninguna parte. A veces todo es calma, como si un velo impenetrable a los sonidos hubiese envuelto de pronto la cárcel. Entonces, los prisioneros buscan llenar desesperadamente el vacío de los días lentos, mientras se baten a duelo con el hastío de la soledad.

1 comentarios:

Johnny dijo...

Dios! corazón me has dejado loco con ese estilo de escribir...